Boda en Casa del Mar - Sitges
Hay lugares que conoces el día de una boda. Y hay otros que necesitas recorrer antes, sin prisas.
Con Masia Casa del Mar, cerca de Sitges y Barcelona, me pasó exactamente eso.
Una semana antes de la boda de Jean y Francis quedé con Virginia para conocer la casa. Caminamos por sus espacios mientras otra boda ya se estaba celebrando. No iba buscando fotografías. Quería entender el lugar antes de volver con una pareja delante de mi cámara.
Recuerdo salir de allí pensando una sola cosa: Qué fácil es respirar aquí. No era solo el Mediterráneo. Ni la arquitectura. Ni la luz.
Era esa mezcla tan difícil de conseguir entre elegancia y calma. Todo parecía estar donde debía estar, sin necesidad de llamar la atención. Semanas después llegó la boda de Jean y Francis y entendí por qué habían elegido este lugar.
Hay bodas que necesitan grandes decorados. Y hay otras en las que el paisaje hace todo el trabajo.
En Masia Casa del Mar, el Mediterráneo nunca compite con las personas. Las acompaña. El anfiteatro frente al mar, la piscina infinita, las habitaciones llenas de luz donde comienzan los preparativos y la calma que envuelve toda la finca hacen que cada momento encuentre su sitio de forma natural. Como fotógrafa, sentía que el lugar me invitaba constantemente a observar antes de fotografiar. Siempre sueño con los últimos minutos de luz del día.
Aquella tarde el sol comenzó a caer justo cuando los invitados entraban al banquete. Sonreí al pensar que la mejor luz del día iba a ser para el equipo de Gau Catering, que preparaba cada detalle con una tranquilidad admirable mientras el Mediterráneo se teñía de dorado. Y, curiosamente, creo que esa escena resume muy bien esta boda. Aquí nadie intenta ser protagonista. Todo el mundo trabaja para que la experiencia de la pareja sea perfecta. Lo que más recuerdo, sin embargo, no es una fotografía: es la sensación de trabajar en un lugar donde todo el equipo cuida cada detalle con una elegancia discreta. Donde la hospitalidad no necesita grandes gestos porque, al cabo de unos minutos, sientes que también formas parte de la casa.
Creo que esa es la esencia de Masia Casa del Mar.
Un lugar donde el Mediterráneo no solo se contempla.
Se vive.
